Es común que las personas visualicen que los delincuentes
recurrentemente planean de forma meticulosa sus actos, no obstante, no en todas
las ocasiones esta revisión metodológica y estructuración de un plan es llevada
cabo por la persona transgresora de la ley, si no que más bien opera por
oportunidad, considerando los posibles beneficios y sopesando las posibles
desventajas o riesgos de cometer un ilícito.
Un caso concreto de actos ilícitos que ocurren por
oportunidad y se presentan en Costa Rica, son los robos de vehículos, tal y
como se presenta de forma visual en la siguiente imagen:
Este tipo de delitos contra la propiedad ocurren en su
mayoría por oportunidad, y no se tiene previamente identificada quien será la
parte víctima, si no que las esferas criminales o individuos delincuentes
escogen sus víctimas u objetivos al azar, y a partir de breves recorridos, o escogencia
de zonas específicas, se realiza un reconocimiento ligero de cual objetivo es
el más idóneo para ser violentado en búsqueda del beneficio propio.
El robo de vehículos es un excelente ejemplo de la
teoría que se focaliza en la entrada del presente foro, la teoría de la
elección racional, acorde con esta teoría: “las personas toman decisiones antes
de cometer un delito, de acuerdo a la percepción de oportunidad y recompensa anticipada”
(Fundación
Paz Ciudadana, p. 34).
Primero cabe hacer hincapié, en que el modus operandi
de una eventual banda dedicada al robo de vehículos o una persona criminal que
comete estos ilícitos puede darse por un planeamiento previo o meticuloso; pero
lo usual es que estos actores se desplacen por zonas en las cuales el escenario
sea el óptimo para cometer esta clases de hechos, por ejemplo, zonas con poco
alumbrado público, poco transitadas, personas propietarias que estacionen sus
vehículos sin tomar previsión alguna (no emplear dispositivos disuasorios de
seguridad, no subir los vidrios del carro, no bloquear correctamente las
puertas, entre otras), es decir, todas estas situaciones lo visualizan como
oportunidades.
Ahora bien, todas estas variables catalogadas como oportunidades
se deben contrastar con otros componentes, facilidad para movilizar el vehículo
que se pretende robar, destino al cual se movilizará el bien mueble, riesgo de
que la persona propietaria legal se oponga al ilícito, premisa de ser
capturados por la Policía, entre otras.
Este análisis es realizado por los actores que cometen
este tipo de ilícitos, y a partir de una breve deliberación, se toma la
decisión al respecto. Esa decisión dependerá de la equiparación de pros y
contras, si al cometer el delito se obtiene una recompensa satisfactoria en
contraste con los riesgos, la persona transgresora podrá optar por cometer ese
acto, sin embargo, si se identifica un riesgo muy alto, no obtener la recompensa
deseada o que el riesgo no vale la pena, la persona podrá desistir.
Tener el conocimiento de estas premisas teóricas
permite a las personas profesionales en Criminología, y otras ciencias que abordan
problemáticas sociales, efectuar la operacionalización de los postulados teóricos
en aras de disminuir la incidencia criminal, pues podrán diseñar planes
preventivos y de contención para intervenir escenarios o cambiar determinados
factores que favorezca la atenuación en la comisión de delitos por medio de la disuasión.
Acorde con Clarke y Eck (2005), pensar como un
delincuente dará una visión más completa de posibles escenarios que se pueden
presentar, por lo que un buen punto de partida sería reflexionar la causa o
razón que lleva a las personas a cometer variados ilícitos, y a la vez considerar
qué factores son los que en la actualidad pueden estar conllevando a que las personas
transgresoras incidan en esta clase de ilícitos.
Si una persona delincuente en un determinado escenario
y momento específico visualiza una oportunidad para delinquir en pro de obtener
algún provecho lo llevará a cabo. Ahora bien, esa decisión pudo haberse visto
modificada por la modificación de algunos factores del entorno, haciendo más
difícil que la persona delinquiera o bien, porque se sopesó que el beneficio iba
a ser menor en comparación con el riesgo.
Un ejemplo jocoso, que plasma lo anterior, es el
siguiente vídeo, el cual se desconoce si fue un hecho veraz o un montaje, pero
que plasma la premisa señalada en el párrafo anterior, referente a la teoría de
elección racional.
Como se visualizó, la persona delincuente vio una
oportunidad para apoderarse de un bien material de una potencial víctima, una
persona que estaba descuidada en un cajero automático la cual tenía su
billetera desprotegida, la persona transgresora en ese momento pensó que iba a
ser un medio fácil para apoderarse de los bienes de una tercera persona, pero
desistió ante un elemento que fue introducido al entorno por personal de
seguridad sea de naturaleza público o privada, una cámara de seguridad.
Si dicha cámara no hubiese estado colocada en ese
sitio, la persona transgresora muy probablemente hubiese concluido con el hurto
que estaba en proceso, pues las características del sitio, la víctima e identificación
de la eventual recompensa se había visualizado como un “objetivo sencillo”, el
cual lo resultó siendo, pero un factor no contemplado en un inicio le hizo
cambiar de parecer, esto reafirma la premisa con la que se inició en esta
entrada, de que en muchas ocasiones los crímenes son realizados por oportunidad,
y los mismos son planeados de una forma exhaustiva.
Es relevante de que se aprenda a establecer posibles
beneficios que las personas transgresoras identifican en la comisión de ciertos
delitos, para así entablar planes preventivos que reduzcan o eliminen las
recompensas que los delincuentes visualizan en ciertas ocasiones; y para esto
es medular entender de que no todas las recompensas se dan en términos monetarios,
si no que puede haber varios elementos que signifique para cierto sector de la
población una importante recompensa en el plano afectivo, social, sexual,
cultural, genérico, entre otros.
Cabe resaltar de que el análisis delictual ha
permitido abordar el espectro criminal desde diversas vertientes que previamente
quizás no se hubiesen contemplado, por ejemplo, en el caso de esta teoría se
requiere que haya un mayor posicionamiento e identificación con las personas
criminales, para así poder comprender sus motivaciones y a partir de esto,
lograr identificar líneas de acción desde la Criminología.
Finalmente, aunque en este espacio se abordó una teoría
de amplia aplicabilidad, se requiere de que se identifique los escenarios en
que conviene poner en marcha dichos postulados, pues no se puede pretender que
en los diversos momentos se pueda emplear a cabalidad la teoría de elección racional
del delito, pero es importante de que cuente con un amplio abanico de posibilidades
para atender el delito de una forma integral, sin perder de vista la validez y confiabilidad
que otorgan los datos desarrollados a lo largo del tiempo, por medio de avances
científicos en el campo de la Criminología.
Referencias bibliográficas
Clarke, R. y Eck, J. (2005). Análisis
Delictivo para la Resolución de Problemas (Traducción: Arturo Arango y Juan
Arango). Community Oriented Policing Services. Recuperado de: https://aprende.uned.ac.cr/pluginfile.php/532432/mod_folder/content/0/60%20pasos%20para%20ser%20un%20analista%20criminal%20%28actualizada%29.pdf?forcedownload=1
Fundación Paz Ciudadana. (2010). Análisis
delictual: enfoque y metodología para la reducción del delito (Primera
Edición). Santiago, Chile: Alphaprint. Recuperado de: https://aprende.uned.ac.cr/pluginfile.php/532432/mod_folder/content/0/analisis-delictual_enfoque.pdf?forcedownload=1
Prensa Latina. (2022). Aumenta el robo de
vehículos en Costa Rica [Figura 1]. Diario El País CR. Recuperado de: https://www.elpais.cr/2022/06/05/aumenta-el-robo-de-vehiculos-en-costa-rica/
Video Viral. (2016). Ladrón se Arrepiente
luego de Descubrir que lo Grababan y Pide Perdón [Archivo de vídeo]. YouTube.
Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=4WVu-j5nzVI

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