jueves, 30 de junio de 2022

Teoría del triángulo del delito

A través del tiempo se ha pretendido abordar el crimen considerando variadas teorías que se han ido desarrollando, y es imperativo considerar que no sólo basta con identificar una serie de factores aisladamente, si no que se requiere de contextualizar los mismos y comprender los mismos en constante interrelación con otros componentes que deben visualizarse de forma holística. Sin lugar a duda, el análisis delictual contempla todos esos elementos que configuran la complejidad del delito.

El análisis del amplio espectro criminal se ha tendido a comprender y abordar desde diversas vertientes, sin embargo, el análisis delictual, no sólo ha ayudado a esclarecer una serie de delitos que a priori necesitan de su intervención, sino que también de forma proyectiva ha suministrado de herramientas para que diversas profesiones que les compete el estudio de elementos relacionados con delitos puedan hacer uso de dichos conocimientos, para así tener un mejor entendimiento de los crímenes y elementos relacionados con estos; no sólo trazar medidas reactivas, si no planes de acción integrales que contemplen la prevención, y se logre un abordaje más integral del amplio espectro criminal.

En las siguientes líneas se profundiza en una de las teorías que surgió gracias a la información que ha sido procesada desde el análisis delictual, donde se comprende el delito como un fenómeno complejo, en el cual se interrelacionan diversas variables que dan paso a la explicación del cómo se configura un hecho ilícito, esta teoría en la cual se ahonda se le conoce como triángulo del delito o de la criminalidad.

La teoría del triángulo del delito surge de una de las teorías que también se exponen en el presente blog, la teoría de las actividades rutinarias. Para una mejor comprensión y esquematización de la persona lectora de este espacio virtual se comparte la siguiente imagen donde en forma de diagrama se sintetiza la explicación del triángulo del delito.


Figura 1. Triángulo del delito (Clarke y Eck 2005, en Fundación Paz Ciudadana, 2010)

Bajo esta teoría, las partes que rodean el triángulo naranja que representa el delito; es decir, perpetrador de delito; objetivo, representado por algún bien o una persona víctima y un lugar específico, cuando interactúan los tres elementos en un momento específico da paso a la comisión de delito. Ahora bien, exterior al triángulo naranja, en el triángulo gris, se encuentran, de forma paralela a cada lado de las partes mencionadas en el triángulo naranja (autor o victimario, víctima u objetivo y lugar), roles que favorecen a controlar o atenuar a las partes involucradas en el triángulo anaranjado.

Es decir, el rol que favorecería a controlar a la persona autora o victimaria, sería un rol o papel que se desempeñe como controlador o monitor; en el caso de la persona víctima u objetivo, quien ayudaría al control sería la figura del vigilante o guardián, mientras que en el elemento de la tríada inicial denominado como lugar, quien podría ayudar a ejercer control sería una persona o ente responsable del mismo.

Un postulado medular de esta teoría, es que la ausencia o deficiencia de algunos de los elementos o autores que ejercen control, es lo que genera la oportunidad para que se perpetren delitos (Clarke y Eck, 2005).

A continuación, se va a ejemplificar una operacionalización de la teoría triangulación del delito o criminalidad, de términos de medidas seguridad ciudadana que se pone en marcha recurrentemente en Costa Rica.

Primero, cabe señalar que la persona víctima u objetivo, puede desempeñar el rol de controlador, pues la persona se defiende a sí misma del posible delito, mientras que, si hubiese agentes de policía o un guarda de seguridad, estos desempeñarían roles de guardianes; ahora bien, estos mismos cuerpos pueden operar como controladores o monitores para la parte victimaria, y el rol de persona responsable es aquella que tendría injerencia sobre la cotidianidad de un respectivo lugar, como lo es el caso de un administrador de un centro comercial.

Por ejemplo, en Costa Rica, la utilización de este modelo se plasma cuando se ponen en marcha los operativos de fin e inicio de año, principalmente en el área metropolitana, hay mayor despliegue de efectivos de Fuerza Pública que desempeñen su rol de guardianes, robustecimiento de medidas que ponen en marcha las personas designadas como responsables de ciertos lugares; y fortalecimiento de roles controladores o monitores.

Es imperativo hacer hincapié de que esta teoría tiene alta relevancia en el área del análisis de delito, ya que dota a las personas profesionales del conocimiento y comprensión de una serie de hechos catalogados como delitos, y permite direccionar esfuerzos a coadyuvar a un abordaje integral del amplio espectro criminal, pues por medio de esta teoría se favorece a la puesta en marcha de planes preventivos en pro de atenuar la incidencia de delitos en ciertos sectores de interés; pero para esto es crucial comprender la interrelación entre ambas tríadas presentadas en la figura #1, pues a partir de ese análisis se pueden trazar soluciones operacionales direccionadas a la atención del amplio espectro criminal.

Si se toma como referencia este modelo, se puede favorecer en cierta medida a reducir la reincidencia de las personas criminales, si se aprende a instrumentalizar la figura de elementos o agentes que cumplan con la función de controladores; o capacitar a ciertos grupos vulnerables a ser víctimas de delito a reducir sus posibilidades de ser objetivos potenciales para el hampa, algún ejemplo de estos grupos pueden ser: vendedores de lotería, dueños de abastecedores, choferes de servicio público, entre otros; y acompañar o empoderar a responsables de ciertos lugares, para que modifican ciertos componentes de estos sitios en pro de disminuir la posibilidad de que se susciten estos hechos en variados espacios.

Finalmente, cabe mencionar, que en el espectro criminal no se puede pretender el cumplimiento de estados teóricos puros, si no que pueden presentarse fenómenos cuyas variables tengan similitudes como lo presupone el componente teórico, pero que depende de la persona profesional su operacionalización a la realidad. Para esto se requiere de apertura y tomar en consideración de las diversas variables que pueden incidir en una determinada situación, y tomar en cuenta una perspectiva ecléctica, que faculte a las personas profesionales en materia del abordaje del delito, para trazar planes de intervención más integrales y completos en aras del mejoramiento de la convivencia ciudadana y promover el desarrollo humano.

Referencias bibliográficas

Clarke, R. y Eck, J. (2005). Análisis Delictivo para la Resolución de Problemas (Traducción: Arturo Arango y Juan Arango). Community Oriented Policing Services. Recuperado de: https://aprende.uned.ac.cr/pluginfile.php/532432/mod_folder/content/0/60%20pasos%20para%20ser%20un%20analista%20criminal%20%28actualizada%29.pdf?forcedownload=1

Fundación Paz Ciudadana. (2010). Análisis delictual: enfoque y metodología para la reducción del delito (Primera Edición). Santiago, Chile: Alphaprint. Recuperado de: https://aprende.uned.ac.cr/pluginfile.php/532432/mod_folder/content/0/analisis-delictual_enfoque.pdf?forcedownload=1



miércoles, 29 de junio de 2022

Teoría de patrones y teoría de actividades rutinarias

 

Es importante tener en cuenta de que los delitos tienen una serie de variables que los configuran. Los mismos acontecen en un momento sociohistórico específico, adscritos a determinadas culturas y pautas circunstanciales. Por medio de diversos conocimientos que se han ido generando en materia de análisis delictual, los diversos ilícitos que acontecen en determinadas regiones pueden abordarse de una forma más especializada, propiciando con esto en una mejor comprensión del fenómeno criminal y tratar de anticipar el componente comportamental de las personas perpetradoras de los delitos, así como las víctimas.

Resulta clave señalar de que los delitos, más allá de implicar a los determinados actores previamente señalados (delincuentes y víctimas), también involucran una serie de posibles variables o factores que incidieron como motivantes en la comisión de tales ilícitos, los cuales se ven influenciados por el componente temporal – espacial, sin pasar por el alto el factor oportunidad que juega un papel predeterminante en la realización de hechos ilícitos.

Existen diversas teorías que retoman los elementos anteriormente planteados, y que desde variadas perspectivas brindan premisas teóricas que posteriormente pueden procesarse en pautas operacionales. A continuación, se ahonda en dos teorías que se sustentan en el análisis delictual, y que facilitan la comprensión, entendimiento y previsión de una serie de factores entrelazados entre sí que pueden dar paso a variados delitos; entendiéndose estos como la visualización de “posibles oportunidades” desde la perspectiva transgresora, y que estos actos no se suscitan de la nada, si no de la interacción e incidencia de variables que se relacionan entre sí.

La primera de esas teorías en las que se ahonda es la teoría de patrones, con esta se brinda una visión comportamental a nivel de interacción social relacionado con sus patrones. Los seres humanos se desplazan con frecuencia por lugares ya preestablecidos, al punto que se enmarca un patrón de desplazamiento; lo que sucede con esta teoría, es que la persona víctima y persona perpetradora del crimen se encontraron en un determinado lugar por el cual se desplazan habitualmente. Es decir, si la persona A, que sería una víctima potencial, se moviliza por las calles 1, 2 y 3; puede darse que la persona B, quien es un delincuente que comete robos, se moviliza por la calle 3,4, y 5; en un momento conciso (si se da el caso de que ambas transiten por calle 3 al mismo tiempo), se encuentra con la persona A, y si las condiciones se prestan para la comisión de un ilícito, puede darse que la persona A se convierta en un posible candidato para ser robado por parte de B; esta última persona no tenía presupuestado inicialmente robar a “A”, pero hubo un cruce entre ambas partes debido a la coincidencia espacial- temporal de zonas de desplazamiento.

Acorde con el lugar donde ocurre un ilícito, se puede prever las características de las posibles víctimas y personas delincuentes que transitan con frecuencia dicho lugar (Fundación Paz Ciudadana, 2010).

Asimismo, desde esta teoría puede tratar de comprenderse por qué las partes involucradas concurren en el lugar, así como el motivo que conlleve el punto de encuentro entre la diada delincuente- víctima. Esta teoría ayuda de una forma estructurada a comprender, investigar e indagar patrones de comportamiento.

La segunda teoría que se profundiza en este espacio es la de actividades rutinarias, con esta se ahonda el comportamiento de las personas y sus patrones a nivel de sociedad. Bajo esta teoría, se señala que las personas transgresoras de la ley, es decir los delincuentes, tienen en sus cotidianidades una serie de actividades diarias, como las otras personas miembros de la sociedad que no incurren en la comisión de ilícitos, o sea cuenta con rutinas preestablecidas, sea para movilizarse al domicilio, lugares de interés o centros de trabajo.

La teoría de actividades rutinarias contempla más elementos que los mencionados en la teoría de patrones, dentro de los componentes imprescindibles de esta teoría se encuentran, la persona transgresora, la eventual persona que se convierta en víctima, carencia o no presencia de actor social que se desempeñe como guardián, el determinado lugar geográfico y el momento temporal (Rodríguez, Obuder y Mora, 2017).

La persona infractora, bajo la perspectiva de esta teoría, tiene mayor predisposición a cometer un delito en una zona geográfica, a la que tenga cercanía, sea porque parte de su rutina implica pasar por “X” lugar conciso, o porque a los alrededores de este lo visualiza como una importante oportunidad para la comisión de ilícitos.

Aunado a lo anterior, la teoría de actividades rutinarias contempla aquellos cambios en los comportamientos o rutinas de las personas, puede incrementar o disminuir las oportunidades para que las personas transgresoras de la ley cometan algún tipo de ilícito.

En el caso de Costa Rica, un ejemplo de una situación que implica cambio en las rutinas son los períodos en los que las personas vacacionan, como se muestra en el siguiente titular:

Figura 1. Titular de noticia (Arrieta, 2022). 

La Semana Santa representa un importante cambio en las rutinas de las personas, ya que estas aprovechan estos espacios para vacacionar, suelen desplazarse a lugares pocos concurridos, que se convierten en focos de interés para el hampa, o, por ejemplo, que hay un aumento a que los robos contra la propiedad, específicamente contra casas de habitación, debido a que las personas dejan solos estos sitios para movilizarse a otros lugares de tipo vacacional, la contingencia policial se focaliza en otros lugares poco habituales, y esto es aprovechado por delincuentes para la comisión de variados ilícitos .

Este tipo de teorías presentadas brindan una importante comprensión al fenómeno criminal, y a pesar de que su postulación fue hace varias décadas, las mismas siguen teniendo vigencia, eso sí, no puede pasarse por alto la presencia de nuevas variables que previamente eran inconcebibles y en la actualidad son una realidad. El análisis delictual permite desde varias vertientes trazar rutas de acción en pro de la mejora de la problemática de la inseguridad ciudadana, pero para esto se requiere del compromiso de diversos agentes de la sociedad que establezcan alianzas en pro de la mejora del desarrollo humano y convivencia ciudadana.

Las personas profesionales en Criminología deben tener apropiación teórica y operacional de las diversas teorías que facultan la comprensión y análisis del espectro criminal, para que con esto se realizan intervenciones más integrales y por medio de su rol como gestor de cambio, lideren una serie de medidas que tengan como objetivo el bienestar de los diversos sectores de la sociedad. Si bien es cierto, la participación de las diversas partes de la sociedad es necesaria, se requieren de personas que establezcan rutas de acción en pro de la reducción de los delitos.

Referencias bibliográficas

Arrieta, E. (2022). Esté alerta contra las amenazas en Semana Santa [Figura 1]. La República.net. Recuperado de: https://www.larepublica.net/noticia/este-alerta-contra-las-amenazas-en-semana-santa

Fundación Paz Ciudadana. (2010). Análisis delictual: enfoque y metodología para la reducción del delito (Primera Edición). Santiago, Chile: Alphaprint. Recuperado de: https://aprende.uned.ac.cr/pluginfile.php/532432/mod_folder/content/0/analisis-delictual_enfoque.pdf?forcedownload=1

Rodríguez, J., Oduber, J. y Mora, E. (2017). Actividades rutinarias y cibervictimización en Venezuela. Revista Latinoamericana de Estudios de Seguridad, 20, 63-79. Recuperado de: http://dx.doi.org/10.17141/urvio.20.2017.2583


martes, 28 de junio de 2022

Policía orientada a la solución de los problemas

 

Policías juegan basketball con adolescentes (Noticiero Altavoz, 2016).

El vídeo anterior si se visualiza desde diversas aristas puede dar mucho de qué hablar, desde un modelo tradicional, un grupo de policías que dejan sus labores de lado para jugar con un grupo de jóvenes; o desde un modelo de policía comunitaria, una medida preventiva, representada por una estrategia para acercarse a miembros de un determinado vecindario, entablar un canal de comunicación que puede significar un acercamiento genuino con miembros de la comunidad.

La seguridad ciudadana no sólo depende de los cuerpos de policía, u otros entes del control social formal preestablecidos. Si no que implica la participación proactiva de los diversos miembros de la sociedad sin excluir a la ciudadanía (Solís, 2015). Esta premisa, aunque es de fácil comprensión implica una importante transformación operacional en el cómo se aborda la problemática de la inseguridad ciudadana, y por supuesto derribar una gran cantidad de prejuicios que existen en la población en general, no siendo la excepción los mismos cuerpos policiales o la clase política.

De forma convencional, se asocia y limita la acción policial con el despliegue de unidades y efectivos en zonas concretas, y se materializa el cliché de mano dura contra delincuencia, afirmando de que la labor policial es de tipo reactiva y su función única es la represión del crimen; sin embargo, ha sido demostrado de que los modelos tradicionales que se asocian con esa forma de actuar no tienen el impacto deseado, pues no se puede pretender dar soluciones simplistas a un fenómeno complejo y multifactorial como lo es el espectro criminal.

Cabe señalar que la policía no es omnipresente, y esto ha tendido a malinterpretarse tanto por la ciudadanía e inclusive la clase política. Es importante dar paso a los cambios de paradigma, donde desde las personas que administran las políticas públicas y cuerpos policiales den paso a la promoción de alianzas en pro de la resolución de problemas sociales que le competen a todas las personas, abordando con esto también la problemática de la inseguridad ciudadana.

A pesar del esfuerzo logístico, monetario y humano las medidas instauradas por los dirigentes de diversas naciones no están teniendo el impacto deseado en materia de reducción de tasas de criminalidad, por lo que se tenido la necesidad de explorar nuevas formas de abordar lo referente a materia delincuencial. Y un modelo que sin lugar a duda ha ido ganando adeptos, es de la policía comunitaria orientada a la solución de los problemas.

Los problemas sociales ni la dinámica que se desenvuelve en la cotidianidad de los diversos países, no siendo Costa Rica la excepción, no puede abordarse de una forma desarticulada, si no que implica el compromiso por parte de diversos sectores de la sociedad para desempeñar un rol activo en el mejoramiento de la calidad de vida; y para esto se requiere que se adopten nuevos paradigmas que innoven y contemplen la complejidad de la realidad que se vivencia en la actualidad. Y ese abordaje holístico del que tanto se habla, no puede darse si los diversos sectores de la población no se comprometen a colaborar y crear una sinergia que les posicione como agente de cambio desde su rol en la sociedad.

La Policía es una institución de control social formal por excelencia, y no puede pretenderse modificar por completo su identidad y funciones inherentes, pero lo que sí puede propiciarse es la apertura a nuevos preceptos que se operacionalicen a la praxis, dando como resultado nuevas formas de trabajo que aborda la diversidad de situaciones que acontecen en la esfera social y pueden incidir en la criminalidad. Asimismo, si se incorporase esto, de forma transversal una institución cuya naturaleza es el control social formal, podría estar incidiendo en labores del control social informal.

Un modelo que contempla lo anterior es el conocido como la policía orientada a la solución de problemas, donde se toma como eje medular, un cuerpo policial más próximo a la comunidad, descentralizado y sobrepasando las brechas autoimpuestas por la misma entidad, reconociendo sus limitaciones y dando paso a la colaboración de diversos sectores de la sociedad.   

Parafraseando a Vela y Cabrera (2016), el modelo de la policía orientada a la solución de problemas se caracteriza por ser ese servicio que surge de la sociedad para la sociedad, que está a su completa disposición y para su óptimo funcionamiento requiere de una sólida alianza con miembros de la sociedad civil. Aunado a esto, se recalca la importancia de que la cercanía de la policía debe trascender la burocratización de sus servicios, y caracterizarse por ser eficaz y eficiente en sus labores y gestión, sin perder de vista la transparencia, prevención y resolución de problemas que de forma paralela tendrá incidencia en los delitos.

Sería disyuntivo, con la premisa de construcción de espacios seguros y armoniosos pretender que la policía tan solo aborde medidas reactivas en una sociedad cuya realidad implica el abordaje de temas sociales muy complejos, y que requieren de su atención en aras de la mejora de la calidad de vida de las personas y con esto incidir en el mejoramiento del desarrollo humano.

Ahora bien, cabe mencionar que no debe señalarse o culpabilizar los modelos tradicionales de la realidad en la que se está vivenciando, si no que es importante identificar aquello relevante y útil de cada modelo, y llevarlo a la integración de pautas que den paso a un ejercicio ecléctico, donde no se pierda de vista las labores intrínsecas de la función policial ni mucho menos modificar su finalidad, si no que se cuente con una amplia gama de estrategias y metodologías que le permitan a la policía actuar de una mejor forma en un contexto complejo, y complementar el ejercicio policial con tendencias recientes que han generado impactos positivos en diversas latitudes.

Eso sí, no se pretende emular a cabalidad lo puesto en marcha en otros lugares, pues si no se contextualiza a la realidad nacional más bien podría ser contraproducente.  Es imperativo evaluar la aplicabilidad de diversos modelos en términos de ubicación social, geográfica, temporal y cultural.

Una mayor cercanía de la policía con la ciudadanía puede dar paso a que se mejoren los tiempos de respuesta, la calidad de la información recopilada, mejoramiento en la percepción de la seguridad ciudadana e involucramiento de las personas en la construcción de espacios seguros. Pero para esto se necesita la disponibilidad de la clase política y mismos miembros de la Policía para aumentar los esfuerzos por entablar y mejorar los canales de comunicación con miembros de la sociedad civil, así como incrementar los esfuerzos por llevar a cabo acciones preventivas y otras que den paso a acercamientos genuinos con las comunidades.

En Costa Rica se ha procurado trazar programas liderados por la policía cuyo objetivo es el acercamiento con la comunidad, muestra de esto es el siguiente titular:

Figura 1. Titular de noticia (Solano, 2022).


Con estas acciones no se busca que la ciudadanía cumpla con funciones policiales, si no que se articule una alianza en la que las diversas partes involucradas se comprometan al mejoramiento de los entornos donde cada persona se desenvuelve.

Referencias bibliográficas

Noticiero Altavoz. (2016). Policías juegan basketball con adolescentes [Archivo de vídeo]. YouTube. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=SaTHyxuzR0g

Solano, H. (2022). Vecinos de 11 cantones de San José capacitados para repeler inseguridad en barriadas. [Figura 1]. La Nación. Recuperado de: https://www.nacion.com/sucesos/seguridad/vecinos-de-11-cantones-de-san-jose-capacitados/6NZJHBR62VFO5J3Z76K4BIO37A/story/

Solís, J. (2015). Seguridad ciudadana y prevención de violencia en Costa Rica. Análisis. San José, Costa Rica. Recuperado de: https://issuu.com/juliosolismoreira/docs/solis_seguridad_ciudadana_y_prevenc

Vela, M. y Cabrera, P. (2016). La Policía Comunitaria Orientada a la Resolución de Problemas como vehículo para asegurar la Gobernanza Local de la Seguridad. XII Congreso Español de Sociología. Grandes transformaciones sociales, nuevos desafíos para la sociología. Gijón, Asturias. Recuperado de: https://aprende.uned.ac.cr/pluginfile.php/532432/mod_folder/content/0/La%20Polic%C3%ADa%20Comunitaria%20Orientada%20a%20la%20Resoluci%C3%B3n%20de%20Problemas.pdf?forcedownload=1


domingo, 26 de junio de 2022

Policía guiada por la inteligencia

Figura 1. Inteligencia policial (Castellanos, 2016). 

Es común visualizar la frecuencia con la que diversos medios de comunicación resaltan la incidencia de delitos que afectan a una zona en específico. Y como parte del procesamiento de esa información, se puede llegar a deducir que hay gran cantidad de delincuentes en una zona concisa, sin embargo, si se aborda el espectro criminal desde otra perspectiva como la que presenta la Policía guiada por la Inteligencia, se puede valorar la posibilidad de que esa misma incidencia de delitos no es realizada por diferentes delincuentes, si no que una persona delincuente o una esfera criminal concisa puede cometer gran cantidad de delitos. Y esa identificación, puede dar paso a que los diversos cuerpos policiales actúen en pro de disminuir las tasas de criminalidad.  

Tradicionalmente, la voz popular clama porque se actúe ante los ilícitos que afectan a una zona específica, pero esa actuación no puede darse a la ligera, si no que debe seguirse un modelo sistemático el cual direccione los recursos y esfuerzos en aras de la mejora de la seguridad ciudadana, la cual cabe señalar, no sólo recae sobre los cuerpos policiales o entes estatales, si no que más bien, los diversos actores de la sociedad (ciudadanía, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales) deben establecer rutas de acción que converjan entre sí para una meta común, que en este caso es la mejora en la seguridad ciudadana, y esto tiene una repercusión macro, que es el desarrollo humano.

Ahora bien, no puede eximirse a los entes estatales de su cuota de responsabilidad en la construcción de espacios seguros, y un modelo que ha logrado altos índices de éxito en diversas latitudes es el modelo de la Policía guiada por la Inteligencia, este no es un modelo simplista de tipo represivo como el que recurrentemente demanda la población y que aprovechan las fuerzas políticas para enaltecer un gobierno populista, si no todo lo contrario, una serie de acciones sistematizadas donde se echa mano de la centralización y procesamiento de la información, para su posterior interpretación, y así direccionar la acción policial a una serie de acciones que impacten en un determinado fin. La interpretación de la información de ilícitos por sí sola no tiene un efecto relevante sobre la criminalidad de una zona concreta, si la misma no conlleva a la toma de decisiones, y que esta impacte sobre una situación real que afecte a un lugar.

Aunado a esto, es importante recalcar que dentro de las claves de actuación  de este modelo se encuentra la identificación de las zonas calientes (haciendo referencia a los lugares donde transcurren con mayor frecuencia los delitos); luego, tomar en cuenta de que es importante concentrarse en las personas físicas y organizaciones perpetradoras del crimen, y no tanto en el crimen en sí; y tener presente la premisa con la que se inicio este texto, de que un grupo pequeño de criminales pueden cometer gran cantidad de delitos (Sumano, 2019).

Muestra de la instrumentalización de estas pautas, es la intervención realizada por el Organismo de Investigación Judicial el 20 de mayo del 2022, donde por medio del procesamiento de la información obtenida por parte de los cuerpos policiales así como el involucramiento de comerciantes de la zona, por medio de la facilitación archivos de vídeo de las cámaras de vigilancia, se pudo individualizar a los presuntos sospechosos de cometer asaltos en una determinada comunidad, para posteriormente actuar en pro de la disminución de la cantidad de asaltos que ocurrían en San José de la Montaña. Asimismo, para esto hubo identificación de zonas calientes, centrarse en posibles criminales y visualizar que los crímenes eran cometidos por las mismas personas que formaban parte de la esfera criminal. La noticia que contiene lo expuesto anteriormente se presenta a continuación:

Asaltantes tenían amenazado al pueblo de San José de la Montaña (Noticia Repretel, 2022). 

Sumado a lo mencionado previamente, parte de la implementación de este modelo de Policía, requiere de talento humano, no sólo tener la habilidad para captarlo, si no para hacer que el mismo se capacite de forma constante, para así hacer frente a las demandas que presupone el contexto inmediato donde se pretende incidir por medio de las actuaciones (Montero, 2020).

Es imperativo tener presente que la cotidianidad criminal no es estática, y requiere que las partes involucradas en las medidas de contención y prevención tenga la formación y capacitación constante para así hacerle frente al abordaje de la delincuencia. Parte de esta formación implica la concientización de las implicaciones que trae consigo la puesta en marcha de los diversos modelos que se utilicen, en el caso del modelo de Policía guiada por la inteligencia, tener presente que la centralización de los datos implica la protección de datos personales, y sin lugar a duda, un manejo de información deficiente puede implicar un riesgo para la información o datos sensibles de la población en general, muestra de esto es lo ocurrido en el país, por el autodenominado grupo de CONTI, el cual ingresó a base de datos estatales y secuestró parte de la información.

Asimismo, un elemento clave para tener en cuenta es que se requiere de la colaboración entre las diversas agencias que abordan el amplio espectro criminal, pues la monopolización de la información puede incidir en los índices de éxito que busca disminuir las tasas de criminalidad. Es fundamental la colaboración entre los diversos entes estatales y privados, para así contar con los medios para ejercer medidas en contra de las esferas criminales o sujetos que cometen diversos delitos.

El paradigma de la Policía Guiada por Inteligencia no se basa en medidas represivas, si no también procesar la centralización de la información para trazar medidas preventivas que favorezcan el abordaje de la criminalidad de una forma integral. 

La criminalidad no se ha mantenido estática en un mundo globalizado, si no que la misma ha innovado e incursionado en esferas que en el pasado hubiese sido inimaginable, y ante esta realidad, la cifra oscura de una serie de delitos “no convencionales” puede ser bastante amplia. Así que, un reto que debe trazar las unidades o dependencias encargadas de realizar labores de inteligencia policial deben comprometerse en mejorar la detección de aquellos ilícitos que pueden ser no denunciados o pasar desapercibidos, para procurar la cobertura holística del amplio espectro criminal que incide en el país.

Finalmente, es importante visualizar el todo circunscrito en una determinada realizada, y esto implica que los datos o información recopilada se contextualice, teniendo presente que el crimen se relaciona con la dinámica local, donde incide el contexto, cultura, geografía, estructuras sociales, entre otras. La reducción del crimen no depende sólo de Policía, si no más se requiere del compromiso de diversos sectores de la sociedad, los cuales aborden causas, efectos y posibles factores que incidan de forma directa o indirecta en la sociedad. 

Referencias bibliográficas 

Castellanos, L. (2016). Inteligencia Policial. [Figura 1]. Recuperado de: https://lcinteligencia.files.wordpress.com/2016/03/huella-dactilar.jpg

Montero, J. (2020). Inteligencia para la Seguridad Pública en las Entidades Federativas de México. Revista de Estudios en Seguridad Internacional, 6(2), 193-213. Recuperado de: http://www.seguridadinternacional.es/revista/

Noticias Repretel. (2022). Asaltantes tenían amenazado al pueblo de San José de la Montaña [Archivo de vídeo]. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=x3wpA_VMGb0

Sumano, A. (2019). La incorporación del paradigma de Policía Guiada por Inteligencia en México: aplicabilidad y brechas de implementación de un modelo policial derivado por la nueva gerencia pública a un contexto latinoamericano. Revista DOXA, 9(16), 31-43. Recuperado de: https://aprende.uned.ac.cr/pluginfile.php/532432/mod_folder/content/0/Policia%20guiada%20por%20la%20Inteligencia.pdf?forcedownload=1

Análisis Estratégico y Análisis Táctico

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