A través del tiempo se ha pretendido abordar el crimen considerando variadas teorías que se han ido desarrollando, y es imperativo considerar que no sólo basta con identificar una serie de factores aisladamente, si no que se requiere de contextualizar los mismos y comprender los mismos en constante interrelación con otros componentes que deben visualizarse de forma holística. Sin lugar a duda, el análisis delictual contempla todos esos elementos que configuran la complejidad del delito.
El análisis del amplio espectro criminal se ha tendido
a comprender y abordar desde diversas vertientes, sin embargo, el análisis
delictual, no sólo ha ayudado a esclarecer una serie de delitos que a priori
necesitan de su intervención, sino que también de forma proyectiva ha
suministrado de herramientas para que diversas profesiones que les compete el
estudio de elementos relacionados con delitos puedan hacer uso de dichos
conocimientos, para así tener un mejor entendimiento de los crímenes y
elementos relacionados con estos; no sólo trazar medidas reactivas, si no
planes de acción integrales que contemplen la prevención, y se logre un abordaje
más integral del amplio espectro criminal.
En las siguientes líneas se profundiza en una de las
teorías que surgió gracias a la información que ha sido procesada desde el
análisis delictual, donde se comprende el delito como un fenómeno complejo, en
el cual se interrelacionan diversas variables que dan paso a la explicación del
cómo se configura un hecho ilícito, esta teoría en la cual se ahonda se le
conoce como triángulo del delito o de la criminalidad.
La teoría del triángulo del delito surge de una de las
teorías que también se exponen en el presente blog, la teoría de las
actividades rutinarias. Para una mejor comprensión y esquematización de la
persona lectora de este espacio virtual se comparte la siguiente imagen donde en
forma de diagrama se sintetiza la explicación del triángulo del delito.
Bajo
esta teoría, las partes que rodean el triángulo naranja que representa el
delito; es decir, perpetrador de delito; objetivo, representado por algún bien
o una persona víctima y un lugar específico, cuando interactúan los tres
elementos en un momento específico da paso a la comisión de delito. Ahora bien,
exterior al triángulo naranja, en el triángulo gris, se encuentran, de forma
paralela a cada lado de las partes mencionadas en el triángulo naranja (autor o
victimario, víctima u objetivo y lugar), roles que favorecen a controlar o
atenuar a las partes involucradas en el triángulo anaranjado.
Es decir, el rol que favorecería a controlar a la persona autora o victimaria, sería un rol o papel que se desempeñe como controlador o monitor; en el caso de la persona víctima u objetivo, quien ayudaría al control sería la figura del vigilante o guardián, mientras que en el elemento de la tríada inicial denominado como lugar, quien podría ayudar a ejercer control sería una persona o ente responsable del mismo.
Un
postulado medular de esta teoría, es que la ausencia o deficiencia de algunos
de los elementos o autores que ejercen control, es lo que genera la oportunidad
para que se perpetren delitos (Clarke y Eck, 2005).
A continuación,
se va a ejemplificar una operacionalización de la teoría triangulación del
delito o criminalidad, de términos de medidas seguridad ciudadana que se pone
en marcha recurrentemente en Costa Rica.
Primero,
cabe señalar que la persona víctima u objetivo, puede desempeñar el rol de
controlador, pues la persona se defiende a sí misma del posible delito,
mientras que, si hubiese agentes de policía o un guarda de seguridad, estos
desempeñarían roles de guardianes; ahora bien, estos mismos cuerpos pueden
operar como controladores o monitores para la parte victimaria, y el rol de
persona responsable es aquella que tendría injerencia sobre la cotidianidad de
un respectivo lugar, como lo es el caso de un administrador de un centro comercial.
Por
ejemplo, en Costa Rica, la utilización de este modelo se plasma cuando se ponen
en marcha los operativos de fin e inicio de año, principalmente en el área
metropolitana, hay mayor despliegue de efectivos de Fuerza Pública que desempeñen
su rol de guardianes, robustecimiento de medidas que ponen en marcha las
personas designadas como responsables de ciertos lugares; y fortalecimiento de
roles controladores o monitores.
Es
imperativo hacer hincapié de que esta teoría tiene alta relevancia en el área
del análisis de delito, ya que dota a las personas profesionales del
conocimiento y comprensión de una serie de hechos catalogados como delitos, y
permite direccionar esfuerzos a coadyuvar a un abordaje integral del amplio
espectro criminal, pues por medio de esta teoría se favorece a la puesta en
marcha de planes preventivos en pro de atenuar la incidencia de delitos en
ciertos sectores de interés; pero para esto es crucial comprender la interrelación
entre ambas tríadas presentadas en la figura #1, pues a partir de ese análisis
se pueden trazar soluciones operacionales direccionadas a la atención del amplio
espectro criminal.
Si se
toma como referencia este modelo, se puede favorecer en cierta medida a reducir
la reincidencia de las personas criminales, si se aprende a instrumentalizar la
figura de elementos o agentes que cumplan con la función de controladores; o
capacitar a ciertos grupos vulnerables a ser víctimas de delito a reducir sus
posibilidades de ser objetivos potenciales para el hampa, algún ejemplo de
estos grupos pueden ser: vendedores de lotería, dueños de abastecedores,
choferes de servicio público, entre otros; y acompañar o empoderar a
responsables de ciertos lugares, para que modifican ciertos componentes de estos
sitios en pro de disminuir la posibilidad de que se susciten estos hechos en
variados espacios.
Finalmente,
cabe mencionar, que en el espectro criminal no se puede pretender el
cumplimiento de estados teóricos puros, si no que pueden presentarse fenómenos
cuyas variables tengan similitudes como lo presupone el componente teórico,
pero que depende de la persona profesional su operacionalización a la realidad.
Para esto se requiere de apertura y tomar en consideración de las diversas variables
que pueden incidir en una determinada situación, y tomar en cuenta una
perspectiva ecléctica, que faculte a las personas profesionales en materia del
abordaje del delito, para trazar planes de intervención más integrales y
completos en aras del mejoramiento de la convivencia ciudadana y promover el
desarrollo humano.
Referencias
bibliográficas
Clarke, R. y Eck, J. (2005). Análisis Delictivo
para la Resolución de Problemas (Traducción: Arturo Arango y Juan Arango). Community
Oriented Policing Services. Recuperado de: https://aprende.uned.ac.cr/pluginfile.php/532432/mod_folder/content/0/60%20pasos%20para%20ser%20un%20analista%20criminal%20%28actualizada%29.pdf?forcedownload=1
Fundación Paz Ciudadana. (2010). Análisis
delictual: enfoque y metodología para la reducción del delito (Primera
Edición). Santiago, Chile: Alphaprint. Recuperado de: https://aprende.uned.ac.cr/pluginfile.php/532432/mod_folder/content/0/analisis-delictual_enfoque.pdf?forcedownload=1



