miércoles, 29 de junio de 2022

Teoría de patrones y teoría de actividades rutinarias

 

Es importante tener en cuenta de que los delitos tienen una serie de variables que los configuran. Los mismos acontecen en un momento sociohistórico específico, adscritos a determinadas culturas y pautas circunstanciales. Por medio de diversos conocimientos que se han ido generando en materia de análisis delictual, los diversos ilícitos que acontecen en determinadas regiones pueden abordarse de una forma más especializada, propiciando con esto en una mejor comprensión del fenómeno criminal y tratar de anticipar el componente comportamental de las personas perpetradoras de los delitos, así como las víctimas.

Resulta clave señalar de que los delitos, más allá de implicar a los determinados actores previamente señalados (delincuentes y víctimas), también involucran una serie de posibles variables o factores que incidieron como motivantes en la comisión de tales ilícitos, los cuales se ven influenciados por el componente temporal – espacial, sin pasar por el alto el factor oportunidad que juega un papel predeterminante en la realización de hechos ilícitos.

Existen diversas teorías que retoman los elementos anteriormente planteados, y que desde variadas perspectivas brindan premisas teóricas que posteriormente pueden procesarse en pautas operacionales. A continuación, se ahonda en dos teorías que se sustentan en el análisis delictual, y que facilitan la comprensión, entendimiento y previsión de una serie de factores entrelazados entre sí que pueden dar paso a variados delitos; entendiéndose estos como la visualización de “posibles oportunidades” desde la perspectiva transgresora, y que estos actos no se suscitan de la nada, si no de la interacción e incidencia de variables que se relacionan entre sí.

La primera de esas teorías en las que se ahonda es la teoría de patrones, con esta se brinda una visión comportamental a nivel de interacción social relacionado con sus patrones. Los seres humanos se desplazan con frecuencia por lugares ya preestablecidos, al punto que se enmarca un patrón de desplazamiento; lo que sucede con esta teoría, es que la persona víctima y persona perpetradora del crimen se encontraron en un determinado lugar por el cual se desplazan habitualmente. Es decir, si la persona A, que sería una víctima potencial, se moviliza por las calles 1, 2 y 3; puede darse que la persona B, quien es un delincuente que comete robos, se moviliza por la calle 3,4, y 5; en un momento conciso (si se da el caso de que ambas transiten por calle 3 al mismo tiempo), se encuentra con la persona A, y si las condiciones se prestan para la comisión de un ilícito, puede darse que la persona A se convierta en un posible candidato para ser robado por parte de B; esta última persona no tenía presupuestado inicialmente robar a “A”, pero hubo un cruce entre ambas partes debido a la coincidencia espacial- temporal de zonas de desplazamiento.

Acorde con el lugar donde ocurre un ilícito, se puede prever las características de las posibles víctimas y personas delincuentes que transitan con frecuencia dicho lugar (Fundación Paz Ciudadana, 2010).

Asimismo, desde esta teoría puede tratar de comprenderse por qué las partes involucradas concurren en el lugar, así como el motivo que conlleve el punto de encuentro entre la diada delincuente- víctima. Esta teoría ayuda de una forma estructurada a comprender, investigar e indagar patrones de comportamiento.

La segunda teoría que se profundiza en este espacio es la de actividades rutinarias, con esta se ahonda el comportamiento de las personas y sus patrones a nivel de sociedad. Bajo esta teoría, se señala que las personas transgresoras de la ley, es decir los delincuentes, tienen en sus cotidianidades una serie de actividades diarias, como las otras personas miembros de la sociedad que no incurren en la comisión de ilícitos, o sea cuenta con rutinas preestablecidas, sea para movilizarse al domicilio, lugares de interés o centros de trabajo.

La teoría de actividades rutinarias contempla más elementos que los mencionados en la teoría de patrones, dentro de los componentes imprescindibles de esta teoría se encuentran, la persona transgresora, la eventual persona que se convierta en víctima, carencia o no presencia de actor social que se desempeñe como guardián, el determinado lugar geográfico y el momento temporal (Rodríguez, Obuder y Mora, 2017).

La persona infractora, bajo la perspectiva de esta teoría, tiene mayor predisposición a cometer un delito en una zona geográfica, a la que tenga cercanía, sea porque parte de su rutina implica pasar por “X” lugar conciso, o porque a los alrededores de este lo visualiza como una importante oportunidad para la comisión de ilícitos.

Aunado a lo anterior, la teoría de actividades rutinarias contempla aquellos cambios en los comportamientos o rutinas de las personas, puede incrementar o disminuir las oportunidades para que las personas transgresoras de la ley cometan algún tipo de ilícito.

En el caso de Costa Rica, un ejemplo de una situación que implica cambio en las rutinas son los períodos en los que las personas vacacionan, como se muestra en el siguiente titular:

Figura 1. Titular de noticia (Arrieta, 2022). 

La Semana Santa representa un importante cambio en las rutinas de las personas, ya que estas aprovechan estos espacios para vacacionar, suelen desplazarse a lugares pocos concurridos, que se convierten en focos de interés para el hampa, o, por ejemplo, que hay un aumento a que los robos contra la propiedad, específicamente contra casas de habitación, debido a que las personas dejan solos estos sitios para movilizarse a otros lugares de tipo vacacional, la contingencia policial se focaliza en otros lugares poco habituales, y esto es aprovechado por delincuentes para la comisión de variados ilícitos .

Este tipo de teorías presentadas brindan una importante comprensión al fenómeno criminal, y a pesar de que su postulación fue hace varias décadas, las mismas siguen teniendo vigencia, eso sí, no puede pasarse por alto la presencia de nuevas variables que previamente eran inconcebibles y en la actualidad son una realidad. El análisis delictual permite desde varias vertientes trazar rutas de acción en pro de la mejora de la problemática de la inseguridad ciudadana, pero para esto se requiere del compromiso de diversos agentes de la sociedad que establezcan alianzas en pro de la mejora del desarrollo humano y convivencia ciudadana.

Las personas profesionales en Criminología deben tener apropiación teórica y operacional de las diversas teorías que facultan la comprensión y análisis del espectro criminal, para que con esto se realizan intervenciones más integrales y por medio de su rol como gestor de cambio, lideren una serie de medidas que tengan como objetivo el bienestar de los diversos sectores de la sociedad. Si bien es cierto, la participación de las diversas partes de la sociedad es necesaria, se requieren de personas que establezcan rutas de acción en pro de la reducción de los delitos.

Referencias bibliográficas

Arrieta, E. (2022). Esté alerta contra las amenazas en Semana Santa [Figura 1]. La República.net. Recuperado de: https://www.larepublica.net/noticia/este-alerta-contra-las-amenazas-en-semana-santa

Fundación Paz Ciudadana. (2010). Análisis delictual: enfoque y metodología para la reducción del delito (Primera Edición). Santiago, Chile: Alphaprint. Recuperado de: https://aprende.uned.ac.cr/pluginfile.php/532432/mod_folder/content/0/analisis-delictual_enfoque.pdf?forcedownload=1

Rodríguez, J., Oduber, J. y Mora, E. (2017). Actividades rutinarias y cibervictimización en Venezuela. Revista Latinoamericana de Estudios de Seguridad, 20, 63-79. Recuperado de: http://dx.doi.org/10.17141/urvio.20.2017.2583


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