jueves, 30 de junio de 2022

Teoría del triángulo del delito

A través del tiempo se ha pretendido abordar el crimen considerando variadas teorías que se han ido desarrollando, y es imperativo considerar que no sólo basta con identificar una serie de factores aisladamente, si no que se requiere de contextualizar los mismos y comprender los mismos en constante interrelación con otros componentes que deben visualizarse de forma holística. Sin lugar a duda, el análisis delictual contempla todos esos elementos que configuran la complejidad del delito.

El análisis del amplio espectro criminal se ha tendido a comprender y abordar desde diversas vertientes, sin embargo, el análisis delictual, no sólo ha ayudado a esclarecer una serie de delitos que a priori necesitan de su intervención, sino que también de forma proyectiva ha suministrado de herramientas para que diversas profesiones que les compete el estudio de elementos relacionados con delitos puedan hacer uso de dichos conocimientos, para así tener un mejor entendimiento de los crímenes y elementos relacionados con estos; no sólo trazar medidas reactivas, si no planes de acción integrales que contemplen la prevención, y se logre un abordaje más integral del amplio espectro criminal.

En las siguientes líneas se profundiza en una de las teorías que surgió gracias a la información que ha sido procesada desde el análisis delictual, donde se comprende el delito como un fenómeno complejo, en el cual se interrelacionan diversas variables que dan paso a la explicación del cómo se configura un hecho ilícito, esta teoría en la cual se ahonda se le conoce como triángulo del delito o de la criminalidad.

La teoría del triángulo del delito surge de una de las teorías que también se exponen en el presente blog, la teoría de las actividades rutinarias. Para una mejor comprensión y esquematización de la persona lectora de este espacio virtual se comparte la siguiente imagen donde en forma de diagrama se sintetiza la explicación del triángulo del delito.


Figura 1. Triángulo del delito (Clarke y Eck 2005, en Fundación Paz Ciudadana, 2010)

Bajo esta teoría, las partes que rodean el triángulo naranja que representa el delito; es decir, perpetrador de delito; objetivo, representado por algún bien o una persona víctima y un lugar específico, cuando interactúan los tres elementos en un momento específico da paso a la comisión de delito. Ahora bien, exterior al triángulo naranja, en el triángulo gris, se encuentran, de forma paralela a cada lado de las partes mencionadas en el triángulo naranja (autor o victimario, víctima u objetivo y lugar), roles que favorecen a controlar o atenuar a las partes involucradas en el triángulo anaranjado.

Es decir, el rol que favorecería a controlar a la persona autora o victimaria, sería un rol o papel que se desempeñe como controlador o monitor; en el caso de la persona víctima u objetivo, quien ayudaría al control sería la figura del vigilante o guardián, mientras que en el elemento de la tríada inicial denominado como lugar, quien podría ayudar a ejercer control sería una persona o ente responsable del mismo.

Un postulado medular de esta teoría, es que la ausencia o deficiencia de algunos de los elementos o autores que ejercen control, es lo que genera la oportunidad para que se perpetren delitos (Clarke y Eck, 2005).

A continuación, se va a ejemplificar una operacionalización de la teoría triangulación del delito o criminalidad, de términos de medidas seguridad ciudadana que se pone en marcha recurrentemente en Costa Rica.

Primero, cabe señalar que la persona víctima u objetivo, puede desempeñar el rol de controlador, pues la persona se defiende a sí misma del posible delito, mientras que, si hubiese agentes de policía o un guarda de seguridad, estos desempeñarían roles de guardianes; ahora bien, estos mismos cuerpos pueden operar como controladores o monitores para la parte victimaria, y el rol de persona responsable es aquella que tendría injerencia sobre la cotidianidad de un respectivo lugar, como lo es el caso de un administrador de un centro comercial.

Por ejemplo, en Costa Rica, la utilización de este modelo se plasma cuando se ponen en marcha los operativos de fin e inicio de año, principalmente en el área metropolitana, hay mayor despliegue de efectivos de Fuerza Pública que desempeñen su rol de guardianes, robustecimiento de medidas que ponen en marcha las personas designadas como responsables de ciertos lugares; y fortalecimiento de roles controladores o monitores.

Es imperativo hacer hincapié de que esta teoría tiene alta relevancia en el área del análisis de delito, ya que dota a las personas profesionales del conocimiento y comprensión de una serie de hechos catalogados como delitos, y permite direccionar esfuerzos a coadyuvar a un abordaje integral del amplio espectro criminal, pues por medio de esta teoría se favorece a la puesta en marcha de planes preventivos en pro de atenuar la incidencia de delitos en ciertos sectores de interés; pero para esto es crucial comprender la interrelación entre ambas tríadas presentadas en la figura #1, pues a partir de ese análisis se pueden trazar soluciones operacionales direccionadas a la atención del amplio espectro criminal.

Si se toma como referencia este modelo, se puede favorecer en cierta medida a reducir la reincidencia de las personas criminales, si se aprende a instrumentalizar la figura de elementos o agentes que cumplan con la función de controladores; o capacitar a ciertos grupos vulnerables a ser víctimas de delito a reducir sus posibilidades de ser objetivos potenciales para el hampa, algún ejemplo de estos grupos pueden ser: vendedores de lotería, dueños de abastecedores, choferes de servicio público, entre otros; y acompañar o empoderar a responsables de ciertos lugares, para que modifican ciertos componentes de estos sitios en pro de disminuir la posibilidad de que se susciten estos hechos en variados espacios.

Finalmente, cabe mencionar, que en el espectro criminal no se puede pretender el cumplimiento de estados teóricos puros, si no que pueden presentarse fenómenos cuyas variables tengan similitudes como lo presupone el componente teórico, pero que depende de la persona profesional su operacionalización a la realidad. Para esto se requiere de apertura y tomar en consideración de las diversas variables que pueden incidir en una determinada situación, y tomar en cuenta una perspectiva ecléctica, que faculte a las personas profesionales en materia del abordaje del delito, para trazar planes de intervención más integrales y completos en aras del mejoramiento de la convivencia ciudadana y promover el desarrollo humano.

Referencias bibliográficas

Clarke, R. y Eck, J. (2005). Análisis Delictivo para la Resolución de Problemas (Traducción: Arturo Arango y Juan Arango). Community Oriented Policing Services. Recuperado de: https://aprende.uned.ac.cr/pluginfile.php/532432/mod_folder/content/0/60%20pasos%20para%20ser%20un%20analista%20criminal%20%28actualizada%29.pdf?forcedownload=1

Fundación Paz Ciudadana. (2010). Análisis delictual: enfoque y metodología para la reducción del delito (Primera Edición). Santiago, Chile: Alphaprint. Recuperado de: https://aprende.uned.ac.cr/pluginfile.php/532432/mod_folder/content/0/analisis-delictual_enfoque.pdf?forcedownload=1



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